Es definida como una ciudad con sabor y no sólo por su buena gastronomía sino porque presenta lugares que han permanecido sin cambios a lo largo del tiempo. Testigo de ello son los viejos tranvías que todavía circulan por cuestas y curvas imposibles. Veremos los barrios de Baixa y de Alfama.
Tiene atractivos monumentos como la Torre de Belém, la Catedral, el Museo de Arte antiguo o el Monasterio de los Jerónimos. Pero no sólo tiene antiguos atractivos sino que también cuenta con un Oceanario y muchos lugares en los que divertirse.